sábado, 16 de julio de 2011

Si no digo nada es porque la boca me quitas,
y los ojos me humedeces, muerta
las hojas que perfilas con carbón,
metacrilato, sustancias me segregas
y el cerebro se oprime,
al órgano amarrado a los sesos
 la nota cae al suelo
junto a mi cuerpo, desnudo
frío.
Subo así, a lo más alto,
y me dejas de nuevo, entre esputos
con síndrome taquicárdico,
me pierdo, en la tiniebla
en tu belleza, que es todo
y nada, porque es lo mismo,
como el principio y el final
como el nacer y el morir,
como tú y la nostalgia de esos cuerpos,
y mis lágrimas caídas de tus manos,
eso es todo, todo es nada.

Al momento de la duda de selección.
A la taquicardia de Egon Schiele.

3 comentarios:

  1. "Al momento de la duda de selección.
    A la taquicardia de Egon Schiele." entraría como parte del texto?
    me parece que el poema es lo suficientemente potente, yo lo metería sin pensar
    A

    ResponderEliminar
  2. Bueno, quizá también puede bastar saber en quién se pensaba mientras se escribía, si es que sobra, o hacerlo saber de algún modo.

    ResponderEliminar